Beschreibung
Produktdetails
Format
ePUB 3
Kopierschutz
Nein
Family Sharing
Ja
Text-to-Speech
Ja
Altersempfehlung
ab 10 Jahr(e)
Erscheinungsdatum
09.01.2023
Verlag
Editorial Autores de ArgentinaSeitenzahl
101 (Printausgabe)
Dateigröße
712 KB
Auflage
1. Auflage
Sprache
Spanisch
EAN
9789878735160
Jáchal es un departamento ubicado en la región Norte de lo que hoy es la provincia de San Juan. El nombre proviene de la lengua cacana, dialecto usado por los Capayán, pueblo originario que habitó la zona, y del cual solo sobreviven algunos toponímicos.
Sonidos. Desinencias.
No hay certeza del significado etimológico de la palabra. Algunos investigadores hablan de "río de arboledas", "tierra de metales" o "piedra acarreada", siendo esta última la más verosímil por las características propias del terreno. La palabra Jáchal deriva de lo que escribieron quienes escucharon la pronunciación en boca de los originarios, un sonido gutural difícil de transcribir, algo así como hackall o jackall (con dos L). El paso del tiempo transformó la k en una h, e hizo desaparecer la última L, así quedó Jáchal. Eso explica por qué el gentilicio es jachallero, y no jachalero.
En ese paisaje, valle rodeado de cerros y atravesado por un río tenaz y maltratado, los jachalleros somos un pueblo sobreviviente. Trashumantes que andamos caminos que siempre nos traen de vuelta a nuestra tierra. Cultivando poesías y pensamientos. Mostrando orgullosos nuestro origen y pertenencia, y asumiéndolos como parte de nuestro nombre propio.
Yo, de Jáchal.
Yo, Jachalensis.
Sonidos. Desinencias.
No hay certeza del significado etimológico de la palabra. Algunos investigadores hablan de "río de arboledas", "tierra de metales" o "piedra acarreada", siendo esta última la más verosímil por las características propias del terreno. La palabra Jáchal deriva de lo que escribieron quienes escucharon la pronunciación en boca de los originarios, un sonido gutural difícil de transcribir, algo así como hackall o jackall (con dos L). El paso del tiempo transformó la k en una h, e hizo desaparecer la última L, así quedó Jáchal. Eso explica por qué el gentilicio es jachallero, y no jachalero.
En ese paisaje, valle rodeado de cerros y atravesado por un río tenaz y maltratado, los jachalleros somos un pueblo sobreviviente. Trashumantes que andamos caminos que siempre nos traen de vuelta a nuestra tierra. Cultivando poesías y pensamientos. Mostrando orgullosos nuestro origen y pertenencia, y asumiéndolos como parte de nuestro nombre propio.
Yo, de Jáchal.
Yo, Jachalensis.
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