Band 167
Un desafío
Aus der Reihe
Teatro
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Produktdetails
Format
ePUB 3
Kopierschutz
Ja
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Text-to-Speech
Ja
Erscheinungsdatum
31.08.2010
Verlag
LinkguaSeitenzahl
76 (Printausgabe)
Dateigröße
1380 KB
Sprache
Spanisch
EAN
9788499534787
Un desafío. Mariano José de Larra
Fragmento de la obra
Acto I
El primer acto pasa en el palacio de Windsor, en Londres.
El teatro representa una sala de Windsor; puertas en el fondo; a la izquierda la cámara del rey, a la derecha la de la reina.
Escena I
Sidney, sentado, con un billete en la mano; Williams, en pie delante de él.
Williams: Se me ha respondido que el lord canciller sigue malo; sin embargo, no he podido verle.
Sidney: Bien está.
Williams: Tres días hace ya que no se ha presentado nadie de parte del rey a informarse de la salud del duque de Buckingham, y esta repentina indiferencia de Su Majestad ha chocado mucho en el palacio del lord canciller.
Sidney: ¿Qué importa?
Williams: Como la última entrevista del rey y de su excelencia fue muy acalorada, hay quien empieza a temer su caída, y no falta quien la atribuye al conde de Warwick.
Sidney: ¿A mí? Basta.
Williams: Para prevenir sin duda el golpe que le amaga, ha entrado el lord canciller en negociaciones con la reina.
Sidney: ¿Con la reina?
Williams: Cuando yo entraba en el palacio de Buckingham salía de él su primera dama lady Isabel Howard, viuda del lord tesorero, conde de Salisbury.
Sidney: ¿lady Howard? ¿Es posible? Déjame.
Williams: ¿El señor conde asistirá al baile de la reina?
Sidney: No sé: sí: no me esperes hasta muy tarde.
Fragmento de la obra
Acto I
El primer acto pasa en el palacio de Windsor, en Londres.
El teatro representa una sala de Windsor; puertas en el fondo; a la izquierda la cámara del rey, a la derecha la de la reina.
Escena I
Sidney, sentado, con un billete en la mano; Williams, en pie delante de él.
Williams: Se me ha respondido que el lord canciller sigue malo; sin embargo, no he podido verle.
Sidney: Bien está.
Williams: Tres días hace ya que no se ha presentado nadie de parte del rey a informarse de la salud del duque de Buckingham, y esta repentina indiferencia de Su Majestad ha chocado mucho en el palacio del lord canciller.
Sidney: ¿Qué importa?
Williams: Como la última entrevista del rey y de su excelencia fue muy acalorada, hay quien empieza a temer su caída, y no falta quien la atribuye al conde de Warwick.
Sidney: ¿A mí? Basta.
Williams: Para prevenir sin duda el golpe que le amaga, ha entrado el lord canciller en negociaciones con la reina.
Sidney: ¿Con la reina?
Williams: Cuando yo entraba en el palacio de Buckingham salía de él su primera dama lady Isabel Howard, viuda del lord tesorero, conde de Salisbury.
Sidney: ¿lady Howard? ¿Es posible? Déjame.
Williams: ¿El señor conde asistirá al baile de la reina?
Sidney: No sé: sí: no me esperes hasta muy tarde.
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