De repente, zombis comienzan a emerger por toda la ciudad. Mishiba, el dependiente de una tienda, trata de huir, hasta que es rescatado en el último momento por un apuesto soldado de las Fuerzas de Autodefensa: Chigasaki. A cambio de su protección, este le pide a Mishiba... ¿que le deje masturbarse con sus muslos?! ¿Acaso el instinto de supervivencia le ha puesto palote?!
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