Ante una realidad en la que la relación entre periodismo y literatura es múltiple y muy variada, la interacción entre ambos se hace cada vez más necesaria. El periodismo y la literatura son herramientas interesantes para mejorar la calidad de vida de una sociedad. No se separan, se complementan. Son fuerzas que cambian el mundo, crean y ganan guerras, frustran y alimentan sueños, salvan y destruyen vidas. La investigación deja de ser un simple informe para convertirse en un texto literario que reconstruye los acontecimientos a partir de la interpretación del autor. Abandonando algunos de los dogmas del periodismo, como la neutralidad y la distancia, valora la figura del reportero en medio de los acontecimientos, dándole libertad para crear y atreverse registrando detalles como gestos, hábitos, decoración, vestimenta, etc. Los personajes y escenarios de las historias se establecen con un enfoque muy personal, con apertura a experimentos de estilo. Tal vez provoque una reflexión: ¿puede considerarse el desarrollo de la autonomía interpretativa en el periodismo un nuevo orden en el papel de la prensa en las sociedades democráticas de nuestro tiempo?
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