Beschreibung
Produktdetails
Einband
Taschenbuch
Erscheinungsdatum
01.07.2008
Verlag
Planeta DeAgostiniSeitenzahl
560
Maße (L/B)
26/17 cm
Übersetzt von
Diego De Los Santos Domingo
Sprache
Spanisch
ISBN
978-84-674-7418-3
En una línea tan heterogénea con obras tan compactas y argumentalmente independientes como es Vertigo, hablar de señas de identidad se hace poco menos que casi imposible en la actualidad. No obstante, una notable cantidad de los cómics publicados por el subsello adulto de DC sí comparten una característica común, especialmente en lo que concierne a sus primeros años: la voluntad de rescatar personajes secundarios e incluso terciarios, más o menos olvidados, de cara a proporcionarles una densidad argumental y psicológica que hasta entonces se les había negado. Y lo cierto es que, desde este punto de vista, Orquídea Negra tal vez no sea el ejemplo más famoso pero, sin duda, sí uno de los más importantes históricamente; más aún si tenemos en cuenta que, en el período que transcurre entre 1988 y 1993, la frontera entre la casa que acogía a Superman y la que más tarde acogería a Spider Jerusalem no era tan estricta. Básicamente, porque Vertigo no existía aún.
Pero vayamos al principio... la investigadora conocida como Orquídea Negra nació de la mano de Sheldon Mayer y Tony DeZuniga en julio de 1973 dentro de las páginas de Adventure Comics #428, una de las cabeceras más populares de DC Comics. Capaz de volar, invulnerable a las balas y dotada con una fuerza extraordinaria, la misteriosa mujer cuyo verdadero nombre siempre se nos escamoteó se caracterizaba sin embargo por ser toda una maestra del disfraz, capaz de hacerse pasar por cualquiera de cara a desfacer un entuerto pero, sobre todo, por dejar una tarjeta de visita con una orquídea negra tras hacerlo. No obstante, tampoco es que apareciera mucho: después de los tres números de Adventure que se centraron en ella, se limitó a hacer acto de presencia aquí y allí, constituyendo su aparición más regular un puñado de números en los que ejerció como miembro del Escuadrón Suicida. En definitiva, una superheroína totalmente olvidable.
Tanto, de hecho, que cuando a finales de la década de los 80 la editora Karen Berger le ofreció a un joven talento inglés llamado Neil Gaiman tomar las riendas de cualquier personaje clásico de DC que no estuviera en uso, el escritor pudo comprobar que al mencionarla casi nadie en la compañía sabía quién era. Por supuesto, Berger ¿futura fundadora de Vertigo¿ dejó encantada que Gaiman hiciera lo que quisiese con ella, y el resultado fue una miniserie de tres números con Dave McKean en la parte artística publicada a finales de 1988.
Respecto al cómic, no puede decirse que el equipo artístico consiguiera revitalizar extraordinariamente al personaje, pero sí fue eficaz a la hora de reimaginarlo: a la heroína original se le proporcionó un nombre propio después de tanto años ¿Susan Linden-Thorne¿ y un origen relacionado con los experimentos de Phil Sylvian, un científico empeñado en la creación de híbridos entre plantas y humanos fallecidos. Empero, tanto la Orquídea Negra original como su padre creativo fueron asesinados al término del primer número de la miniserie, pasando a centrarse la acción en Flora Black y su pequeña ¿hermana¿ Suzy, las dos únicas criaturas que sobrevivieron a la muerte de Sylvian.
Pero, independientemente de su éxito, la obra de Gaiman tuvo importantes repercusiones: no solo añadió un elemento más a ese universo atípico compuesto por criaturas como la Cosa del Pantano de Moore, el Hombre Florónico o Hiedra Venenosa, sino que trajo definitivamente a EE.UU. a parte del equipo creativo de la inmediatamente posterior The Sandman y convenció a Karen Berger de que una línea dedicada a explorar la fantasía, la ciencia ficción y el terror bajo una clave adulta era posible y, aún más, necesaria. El resultado de todo ello fue el nacimiento, apenas cuatro años después, del subsello Vertigo a partir de obras como las que Gaiman y otro puñado de autores estaban produciendo para DC desde los primeros años de la así llamada ¿Invasión Británica¿.
Y, por todo ello, fue por lo que una de las colecciones iniciales del particular proyecto editorial de Berger pasó a ser esta Orquídea Negra : una serie regular de veintidós números que se extendió desde septiembre de 1993 a junio de 1995, y que tuvo por protagonista precisamente a la Flora Black que Gaiman dejó lista para ser recuperada. A los guiones, un casi desconocido Dick Foreman; en la parte gráfica, primero la famosa Jill Thompson ¿muy relacionada con The Sandman ¿ y, posteriormente, Rebecca Guay ¿vista en The Dreaming o en Green Lantern: 1001 Emerald Nights ¿.
Solo resta decir que, incluso hoy en día, una tercera encarnación de Orquídea Negra puebla las páginas del Universo DC; y que no es ni más ni menos que la Suzy cuyas aventuras también discurren junto a las de su ¿hermana¿ en este tomo. Vemos por tanto cómo una vez más las raíces subterráneas que constituyen la peculiar continuidad de la línea Vertigo se hacen patentes, abiertas para el que se aventure a rastrear en ellas pero ocultas para todos los demás. Y es que, pese a lo que pudiera parecer, su origen no se encuentra en carnales lecciones de anatomía, sino en clases de la botánica más metafísica.
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