Esta publicación procede de la iniciativa del Centro de Estudios Paisaje y Territorio de desarrollar las relaciones entre "Paisajes y Espacios Públicos Urbanos" con el objeto de contribuir a la mejora ambiental y funcional de cada ciudad, así como a su prestigio e identidad. El punto de partida para este estudio es la relación entre el paisaje urbano y los espacios libres públicos, arbolados o ajardinados. Las alamedas urbanas constituyen una aportación hispánica al urbanismo occidental. Aunque puedes rastrearse sus orígenes en otros países europeos, su desarrollo conceptual y su efectiva implantación se producen en España y en Iberoamérica. Las ciudades empiezan a incorporar estos espacios arbolados a mediados del siglo XVI y recorrerán un camino propio hasta que a finales de XVIII y principios del XIX sean reclamados por las ideas ilustradas, higienistas y de reforma social como una necesidad insoslayable. Desde entonces, la presencia de la vegetación en las ciudades (arbolado urbano, zonas verdes, jardines y parques) no ha cesado de aumentar y de ser aprovechada por las sociedades como elementos muy positivos del hábitat urbano.
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