Asalto a la base militar de las Delicias Arrasador ataque de las Farc en 1996
-
- Einzelkauf Download ausgewählt
-
Sprache:Spanisch
Fr. 6.50
inkl. gesetzl. MwSt.Beschreibung
Produktdetails
Format
ePUB
Kopierschutz
Ja
Family Sharing
Ja
Text-to-Speech
Ja
Erscheinungsdatum
20.03.2020
Verlag
Luis Alberto Villamarin PulidoSeitenzahl
(Printausgabe)
Dateigröße
300 KB
Sprache
Spanisch
EAN
9780463109335
La trágica noche del 30 de agosto de 1996, 415 terroristas del Bloque Sur de las Farc atacaron por sorpresa y arrasaron la base militar de Las Delicias, ubicada a orillas del Río Caquetá. Después de 17 horas de fieros combates, 28 militares perdieron la vida, 60 fueron secuestrados y 15 quedaron heridos de gravedad. El improvisado cuartel era un sencillo conjunto de kioscos, construido al estilo maloca indígena, y habitado por una compañía de infantería del batallón de Selva N° 49, que cumplía misiones antinarcóticos, sin los criterios tácticos y técnicos inherentes a una fortificación militar. Su precaria protección estaba constituida por una línea perimétrica de rudimentarias trincheras construidas con madera y tierra. Esta realidad, refleja el olvido de los sucesivos gobiernos colombianos, por el bienestar y dotación bélica de los de héroes inéditos, que defienden hasta con sus vidas, la soberanía, la integridad y la institucionalidad del país. Y, que además son la única representación estatal, donde los demás ministerios y agencias oficiales brillan por su ausencia. Igual que sucede con toda crisis, el demoledor asalto a la base militar de Las Delicias sacó a flote graves realidades. Olvidado en medio de la manigua amazónica, este puesto militar carecía de refugios construidos en concreto reforzado, túneles de protección, enmallados exteriores, reflectores, y de un plan de barreras consistente. En este caso concreto, origen humilde y escasos recursos económicos, es el común denominador entre los 28 militares muertos y los 60 secuestrados en Las Delicias. Allí no pereció ningún hijo de familias de estratos cuatro, cinco o seis. Tampoco, perecieron, ni fueron heridos, ni cayeron secuestrados, familiares de los sabihondos estrategas de escritorio; ni de los improductivos negociadores de paz, ni de los congresistas, ni de los diputados, ni de los gobernadores, ni de los ministros, ni de los embajadores, ni de los directores de institutos, ni de los columnistas de opinión, que saben más de la guerra, que los mismos militares, que la padecen para subsanar los errores políticos de ellos.
Kundinnen und Kunden meinen
Verfassen Sie die erste Bewertung zu diesem Artikel
Helfen Sie anderen Kund*innen durch Ihre Meinung