Escritos polémicos sobre la ilustración
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Kopierschutz
Nein
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Text-to-Speech
Nein
Erscheinungsdatum
21.04.2026
Verlag
TemisSeitenzahl
616 (Printausgabe)
Dateigröße
4775 KB
Auflage
1. Auflage
Sprache
Spanisch
EAN
9789583519659
COMO PRESENTIMIENTO DE UN FUTURO "DISTÓPICO"
El lector tiene en sus manos lo mejor de Jean-Jacques Rousseau, porque
lacónicamente dicho: Rousseau fue un regular tratadista y el más colosal de los
polemistas. Y la prueba más concluyente está en el dato de que el éxito y el reconocimiento de sus libros especulativos y doctrinarios (de su teoría política, en
suma), le llegó cuando ya había triunfado espectacularmente en el mundo de la
discusión panfletaria -en Rousseau todo era espectáculo-. Tan pronto se hubo
labrado una formidable reputación por la agilidad y destreza de su talento, por lo
descarnado de sus argumentos, por lo hiriente y procaz de su denuncia, por lo atinado y mordiente de su protesta, le invadió la irresistible autoestima que le incitaría a redactar la Nueva Eloísa o el Emilio, o la ambición que le haría concebir
el inacabado proyecto del que surgió el Contrato social, o el encargo de Las consideraciones sobre el Gobierno de Polonia, y con ellos, la gloria posmorten que
le conduciría al Pantheon, a la idolatría de sus fieles y al odio recalcitrante de sus
enemigos. Lo que no significa que su genio de polemista corriera parejo a su sagesse
como científico de la política, como el "pintor" del alma humana que pretendió
ser. En lo primero, fue pionero y clarividente a rabiar; en lo segundo, un heredero
harto confuso. Por eso, su prestigio y la fama de su denuncia antecedió y encubrió
sus tachas como tratadista, y los laureles cosechados en sus polémicas taparon
sus improvisaciones e insuficiencias como teórico del Estado y la política. Igual
que la pasión que levantó con sus críticas deslumbró a sus contemporáneos, que
ignoraron cándidos las incongruencias de unos tratados que nunca estuvieron a la
altura de sus panphlets y sus renombrados escritos de combate. Ni sus mayores
detractores repararon en la debilidad de su teoría, porque la admiración de sus
semejantes hizo de Rousseau un clásico tanto para seguidores como adversarios.
Hasta la posteridad más reciente mantendrá intacto el aura del Rousseau teórico,
en quien se ha querido ver al padre intelectual del totalitarismo moderno ignorando que el ginebrino precedió al pensamiento ideológico y a sus manifestaciones;
olvidando que lo de Rousseau no fue ideología.
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